El nuevo perfil del comprador de primera vivienda
El mercado inmobiliario peruano experimenta una transformación en la composición de su demanda. En 2026, las parejas jóvenes consolidan su rol como un motor clave para la inversión residencial. Según cifras de la Asociación de Empresas Inmobiliarias del Perú (ASEI), el 35% de los compradores de primera vivienda en el país son menores de 35 años. Este segmento demográfico ha trasladado sus expectativas de compromiso hacia la adquisición conjunta de un departamento, convirtiendo la propiedad en un activo estratégico para su proyecto de vida.
Prioridades habitacionales: Funcionalidad sobre espacio
Las preferencias de este segmento de compradores millennials y centennials se alejan de los formatos habitacionales tradicionales. Actualmente, la demanda se concentra en departamentos de entre 60 y 90 m², priorizando la optimización del metraje. La flexibilidad es un factor decisivo, con una preferencia marcada por unidades de al menos dos dormitorios.
Lejos de buscar grandes extensiones privadas, este público prioriza el valor agregado dentro de los edificios. Las áreas comunes que fomentan el bienestar, como gimnasios, zonas de coworking y espacios verdes, se han convertido en elementos indispensables para la toma de decisión. La funcionalidad del entorno permite compensar la reducción del área privada, alineándose con una vida urbana más dinámica.
El valor de la sostenibilidad y el compromiso
La elección de un inmueble en 2026 trasciende el precio y la ubicación. Las parejas jóvenes exigen estándares de construcción que garanticen eficiencia energética y el uso de materiales responsables. Esta orientación hacia proyectos ecoamigables responde a valores generacionales que integran la responsabilidad ambiental como un pilar en su elección de vivienda.
Claudia Rodriguez, Gerente de Marketing de ABRIL Grupo Inmobiliario, sostiene que la compra de un departamento representa una decisión que integra la solvencia financiera con la visión de futuro. “Hoy, comprar un departamento en pareja ya no es solo una decisión financiera: es un acto de madurez emocional que une visiones de futuro, fortalece la comunicación y construye patrimonio real en un contexto donde las formas tradicionales de consolidar una relación evolucionan”, explica la ejecutiva.
Impacto en el mercado residencial
Este cambio de paradigma también altera las celebraciones y dinámicas sociales asociadas a la vivienda. Eventos como el open house han ganado terreno sobre las costumbres tradicionales, reflejando una etapa de independencia consolidada.
La exigencia por altos estándares de calidad arquitectónica y seguridad permanente (24/7) impulsa a los desarrolladores a adaptar su oferta a estos nuevos estándares de bienestar integral. ABRIL Grupo Inmobiliario, que celebra dos décadas de operaciones en el sector, reporta una clara tendencia donde el activo inmobiliario se posiciona como el símbolo definitivo de madurez financiera, requiriendo una planificación conjunta frente a créditos hipotecarios de largo plazo.












