Criterios financieros para la evaluación de activos inmobiliarios
Comprar una propiedad en planos frente a una unidad terminada presenta diferencias de precio que varían según la etapa del proyecto, aunque esta brecha no asegura una rentabilidad automática. En el mercado residencial de Lima Norte, los datos de Real Estate Data Analytics (CODIP) a junio de 2026 muestran que el precio promedio por metro cuadrado pasa de S/3,710 en planos a S/4,338 en unidades de entrega inmediata, representando una variación de 17%. Para determinar si un inmueble cuenta con potencial de valorización, el comprador debe examinar la estructura de costos y la evolución de la zona.
Diego Guimel, desarrollador inmobiliario y CEO de Grupo Guimel, sostiene que el momento de compra constituye una variable relevante en el proceso de inversión, pero no garantiza la generación de plusvalía por sí solo. El análisis requiere tratar el inmueble como un activo financiero e identificar las condiciones urbanas y de mercado que respaldan su apreciación en el tiempo.
Análisis del precio por metro cuadrado y dinámicas de zona
El primer factor técnico consiste en comparar el valor por metro cuadrado con propiedades de características similares en el mismo entorno geográfico. Al cierre de junio de 2026, CODIP registró un precio promedio de S/8,512 por m² en Lima Top, S/7,113 en Lima Moderna y S/3,784 en Lima Norte. Las variaciones en las tarifas responden al avance de la obra, la disponibilidad de inventario y la categoría del proyecto.
La plusvalía depende del desarrollo de la infraestructura pública y privada en el entorno del inmueble. La construcción de vías de transporte, centros comerciales, colegios, clínicas y áreas verdes altera la dinámica de la zona y genera nuevas presiones de demanda.
“Siempre hay que tomar en consideración lo que está ocurriendo alrededor de la propiedad y que podría hacerla más atractiva en los próximos años. La plusvalía no está solamente dentro de la propiedad. También puede estar en el desarrollo de su entorno. Por eso es importante mirar qué infraestructura, áreas verdes, servicios y las actividades económicas que están llegando a la zona”, explica Guimel.
Demanda del mercado y definición del horizonte de inversión
La sostenibilidad de la valorización se vincula a la capacidad del activo para absorber la demanda actual y futura en el mercado de compraventas o alquileres. Entre junio de 2025 y junio de 2026, los departamentos de entre 60 y 80 m² representaron el 56.8% de las ventas en Lima Norte, lo que refleja la preferencia del comprador en dicha área geográfica.
El objetivo de la transacción determina las variables prioritarias durante la evaluación previa. En proyectos destinados a la generación de rentas por alquiler, el análisis se centra en la ocupación y el flujo de ingresos proyectado; mientras que en estrategias de apreciación de capital a largo plazo, el precio de entrada, el desarrollo urbano y la oferta futura adquieren mayor peso.
“Antes de comprar hay que definir qué queremos obtener de esa propiedad. Una persona que busca renta tiene necesidades distintas a quien busca valorización patrimonial a largo plazo. En un mercado inmobiliario donde las decisiones de compra involucran cada vez mayores niveles de información, analizar el inmueble como un activo y no solamente como una propiedad permite al comprador evaluar con mayor criterio el potencial de valorización antes de comprometer su capital”, concluyó el ejecutivo.












